sábado, 2 de abril de 2016

palabracallada

Es una casa muy grande y muy vacía.  No sé qué hago en ella, pero la exploro como si fuera a alquilarla, como si estuviera por mudarme. Al principio es una casa espaciosa, ya es una quinta. Y no estoy solo: hay más gente que la recorre. Pero de a poco el silencio la oscurece. Hay algo que está mal en esta casa. Y ya no hay nadie alrededor mío para comentarlo.

Salgo al jardín. Hay una pileta un poco abandonada y un arroyo medio mugriento un poco más allá. Voy hasta él y camino sobre su costa, me alejo de la casa. Del otro lado del arroyo, un hombre  camina por un sendero de tierra entre pastos altos. Le hago señas como para hablar y camino hacia él, hacia un lugar en que el arroyo nos deja arrimarnos.  El hombre se acerca, pero ya no es un hombre sino un caballo muy flacucho que cruza al tranco el arroyo. A medida que se acerca se va achicando. Me saluda y no me parece extraño; ya tiene más o menos mi estatura. Es un caballo sarnoso, ahora. No recuerdo mis palabras –no tengo palabras en el sueño– pero le consulto algo sobre la casa. Qué pasa en esa casa, pregunto sin preguntar. Los dos la miramos de lejos, pero él no dice nada. Y no sólo no dice nada sino que ahora es un perro sarnoso y flaco que se tira al arroyo y se va nadando.

martes, 13 de octubre de 2015

jueves, 14 de mayo de 2015

Más sobre Luis



No sé por qué jadeante el río despertó
como una sombra
apenas retenido por el ir y venir
de sus difuntos.








Spinetta no grabó nunca Mundo Arjo en estudio. Todas las versiones que se tiene son en vivo. Algún genio subió a Youtube ésta, la vez que fue presentada en televisión en lo de Badía, en 1984. "Es una zamba que nació de una parte oscura de mi ser -dice en otro recital-. Pero no oscura como una axila, una parte oscura que piensa". 


lunes, 16 de febrero de 2015

Cruce

I

La muerte no está en los planes de nadie.
Pero la muerte es
una certeza,
la única. Una forma de la fe.
Estar muerto debe ser como estar
no nacido
aún.

viernes, 9 de enero de 2015

Paternidades

 –¿En serio no te das cuenta? Es porque el abuelo Esteban no es mi papá de verdad.

Esa frase quedó rebotando toda la noche en mi cabeza. Creo que es el primer registro que tengo de una noche de insomnio.  Le había preguntado a mi viejo que por qué él no tenía el mismo apellido que el abuelo. Rondaba los diez años y la duda surgió en un viaje a Saladillo, había ido a pescar con el abuelo y unos compañeros de laburo de mi viejo. Y ellos llamaban al abuelo por el apellido de papá y mío, cuando yo sabía que él se llamaba Giménez. Era tan natural que se llamara así que nunca había pensado que podía no ser mi abuelo, el abuelo. Por eso recién a esa edad pregunté. Estuve varios días sin poder mirarlo, al abuelo, no quería decirle nada, no sabía como encararlo. No lo encaré. Como se hacen, como se hacían las cosas, todos nos hicimos los giles y el tiempo pasó.

lunes, 15 de diciembre de 2014

"Es tonto formar en la especificidad del tornillo"



ENTREVISTA A ALEJANDRO GRIMSON Y EMILIO TENTI FANFANI PUBLICADA EN TIEMPO ARGENTINO EL 5 DE OCTUBRE DE 2014.
Foto de Mariano Pedroza.







A los argentinos nos apasiona debatir sobre la educación. Cada vez que hay un conflicto docente, un reclamo estudiantil o una innovación curricular, los medios se llenan de opiniones de todo tipo. Lo mismo sucede en las reuniones familiares o en las charlas de café: por su carácter formativo, la escuela suele ser el nudo a partir del cual cada miembro de una sociedad instalaría un programa para modificar lo que cree que está mal. Pero haber sido usuario (como alumnos o padres de alumnos) del sistema educativo no nos califica necesariamente para emitir juicios. Esas opiniones, lejos de convertirse en reflexiones, se van convirtiendo en muletillas, conceptos resistentes a toda demostración que no hacen otra cosa que obstaculizar el debate. Eso, al menos, surge de la lectura del libro Mitomanías de la Educación Argentina, recientemente editado por Siglo XXI y escrito por el sociólogo Emilio Tenti Fanfani junto al antropólogo Alejandro Grimson.

sábado, 11 de octubre de 2014

El Puchero



Versión 2.0 de la nota aparecida en la revista El Gourmet de septiembre de 2013



Lo primero que se le ocurrió a nuestro antepasado el Homo Erectus cuando descubrió el fuego fue hacer un asado.  

Y dos mil años después se le ocurrió hacer un hervido, pero para eso tuvo que descubrir la alfarería. 
Hervir los alimentos en agua fue la segunda forma de cocción que descubrió nuestra especie. El puchero es eso, un hervido, pero lleno de mañas.